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Cómo proteger la piel en invierno

Cómo proteger la piel en invierno

Lunes, 22 de Diciembre de 2014.

Durante el invierno, el frío, el viento y los cambios de temperatura hacen que la piel pierda su humedad rápidamente, y por tanto, que sea más propensa a descamarse, a contraer infecciones, eccemas (la piel se inflama) y a que aparezcan las arrugas, según Isabel Lópezespecialista en automasajes faciales, aromaterapia y técnicas antiaging en http://gimnasiatonificacionfacial.blogspot.com.

En cuanto enciendes la calefacción en tu casa, la piel empieza a secarse, ya que ésta resta humedad del ambiente, y esto hace que la piel sufra. La piel no es únicamente una barrera, es el órgano responsable de mantener la temperatura del cuerpo, protegiéndolo de los gérmenes y agentes invasores. Debemos tener en cuenta que la piel, como cualquier órgano, envejece, y con el paso del tiempo disminuye su grosor, reduce su capacidad de retener agua y se vuelve más propensa a la sequedad, pierde la flexibilidad y la elasticidad, y se vuelve más frágil.

Existen nutrientes que claramente la benefician y que por su poder antioxidante promueven la eliminación de radicales libres. Algunos de ellos son: zinc, azufre, selenio, silicio, vitaminas A (retinol) y del grupo B, C, E y ciertos ácidos grasos (omega 3 y 6) presentes, por ejemplo, en el aceite de onagra, el aceite de rosa mosqueta y aceites de pescados.

Isabel López nos asegura que siguiendo estos consejos la piel se mantendrá hidratada y sana durante todo el invierno:

Consulta a tu dermatólogo

Un especialista sabrá cómo solucionar necesidades específicas y puede analizar tu tipo de piel, aconsejarte sobre las vitaminas y nutrientes que necesitas y asesorarte sobre los productos de cuidado de la piel que más te convienen.

Hidrata tu piel

La crema que le había funcionado de maravilla en primavera o verano, claramente será insuficiente cuando llegue el invierno. Las hidratantes cuya base es el aceite en vez del agua van a crear una capa protectora sobre la piel que retendrá más humedad (por ejemplo, aceite de aguacate, de onagra o de almendra). Hay que tener en cuenta que no todos los aceites son adecuados, los hay que pueden resultar excesivamente grasos y tapar los poros de la piel. También se pueden utilizar lociones que contengan "humectantes", sustancias –incluyendo glicerina, sorbitol y ácidos alfa hidroxido– que atraen la humedad.

No te olvides de las manos, ya que su piel es más delgada que la de otras partes del cuerpo y tiene menos glándulas sebáceas, lo cual hace que sea más difícil mantener su hidratación. Es necesario hidratarlas varias veces al día con una buena crema y, sobre todo, si vas a estar en el exterior, incluso protegerlas con guantes.

Recuerda utilizar un bálsamo para labios con manteca de karité, vaselina, o vitamina E, ya que los labios se descaman con el frío y pierden su hidratación fácilmente.

No te olvides del protector solar

El sol en invierno, tanto si vas a estar en el exterior (nieve o en un barco en el mar) puede dañar su piel, ya que se produce un efecto amplificador de los rayos. Recuerda que es importante renovar la aplicación de tu protector solar.

Alimentación y vitaminas

Aumenta la ingesta de grasas monoinsaturadas y ácidos grasos omega 3 como pescado, nueces, aceite de oliva, lino, sardinas y aguacates. Mientras que la vitamina C, rica en los cítricos, y las verduras de hojas verdes ayudan a aumentar la producción de colágeno, una proteína que mantiene la piel y protege contra el daño de los rayos UVA y UVB y ayudar a reducir las manchas oscuras y el tono desigual de la piel y reducir el enrojecimiento.

 Los ácidos (AHA) se encuentran en frutas, caña de azúcar, leche y otros alimentos. Cuando se aplican tópicamente ayudan a exfoliar y eliminar la capa externa de células muertas de la piel, ayudando a reducir la apariencia de líneas finas y arrugas. Los resultados pueden ser más evidentes en la fina piel alrededor de los ojos.

Aunque lo habrás escuchado en varias ocasiones, beber agua no hidrata la piel, es un mito. El agua es buena para su salud en general, pero no hidratara su piel. Algunas de mis usuarias aseguran beber entre 10 y 12 vasos de agua diarios y, sin embargo, tiene la piel muy seca.

Compra un humificador

La calefacción, ya sea en la oficinas como en casa, reseca mucho el ambiente y, por tanto, la piel. Coloca varios humidificadores pequeños, que ayudan a dispersar la humedad de manera más uniforme. Incluso se les puede añadir unas gotitas de aceite esencial para dispersar en el ambiente (eucalipto, lavanda…)

Recuerda que las duchas de agua muy caliente pueden romper la barrera lipídica de la piel, lo que puede conducir a una pérdida de humedad, al eliminar los aceites naturales de la piel. Antes de secarte completamente aplícate un body milk para sellar la humedad.

Exfolia tu piel

La exfoliación elimina las células muertas de la piel y permite una mejor renovación de la piel. Puedes usar un cepillo de dientes con un limpiador exfoliante para frotar suavemente la cara y el cuerpo. Exfoliar regularmente te ayudará a eliminar la piel opaca o escamosa. Pero no frotes demasiado. Así evitas irritarla.

Posteriormente puedes utilizar una mascarilla con vitaminas para ayudarla a renovarse.

El consejo de Isabel:

"Practica con estas recomendaciones y observa cómo tu piel se beneficia de estos cuidados. Recuerda que los automasajes faciales y los ejercicios de gimnasia facial te ayudan a mejorar la microcirculación y, de este modo, también nutren tu piel”

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